DE: Javier Valcarce.

Lo mío me sucedió subiendo el Pico Murcia por la parte leonesa; está cerca de mi pueblo así que un día de verano me armé con mi Venture y salí prontito hacia el monte.


Cuando estaba rondando los 2000 metros de altura sobrevino una tormenta en la que sólo pude ver dos lobos corriendo hacia el valle; mi primera intención fue coger ese camino y desistir de alcanzar la cima, pero al echar un ojo al GPS me di cuenta de que ese valle conducía a un sitio sin salida...


Así que, gracias a los puntos que había introducido previamente en el Venture, me fijé que a 500 metros debería de estar una pequeña cueva que los pastores usan todavía. En medio del vendaval y el diluvio (ya sabeis cómo son las tormentas en la montaña) alcancé la pequeña gruta, donde me encontré con dos cazadores a los que les había pasado algo parecido. Les expliqué el "invento" y quedaron maravillados de sus posibilidades, aparte de ofrecerme un poco de chorizo que no olvidaré jamás.
Al cabo de una hora llegó la calma y pude seguir hasta la cima en medio de un día perfecto de sol.